El realismo es un término que está siendo utilizado constantemente en el arte, el cual, por lo general, se asocia de forma trivial a una copia exacta de la realidad. Sin embargo, bajo el estudio del ámbito artístico y del área materialista, tiene un sentido mucho más profundo que contiene a la realidad en la cual se mueve la sociedad.
Este ensayo busca mostrar la disyuntiva entre ambas, para
tener un concepto más claro de lo que verdaderamente abarca y poder comprender
la diferencia entre uno y otro y su aporte en general.
Según Paul Ardenne en su escrito Un Arte Contextual,
menciona: “Los partidarios del realismo tienen un referente unitario, la
concordancia. Para ellos el arte ha de ser un espejo de la época, acceder a un
estatus moderno, lo eterno y también lo efímero, según Baudelaire, dar cuenta
de las transformaciones potentes impuestas al hombre por la sociedad industrial
en pleno crecimiento”
Con esto se puede comprender, como para el realismo desde la perspectiva artística es base importante la antropología del presente como algo crítico y no idealista. Su relación con la experiencia presta atención a la vinculación del ser humano con el área donde se desarrolla, especialmente aquello ligado con el ámbito del desempeño laboral, la presión que ésta ejerce y la sociedad. Su punto focal de atención son las relaciones de los seres humanos, especialmente en su trabajo y cómo este afecta en su calidad de vida.
El artista que se desarrolla desde el realismo sabe el contexto a trabajar, lo investiga, analiza y luego lo lleva a su obra, con una marca de sello especial, la cual radica en el compromiso interno de la investigación como tal, tomando en cuenta los aspectos marginados, comprometiéndose no solo con lo que puede ser su gusto o forma de pensar, sino que, tratando de revelar la cruda realidad, más allá de su propia lectura. Dando importancia tanto a la forma y a la morfología que está presente, dentro de lo que va aconteciendo en el día a día.
Mientras que, para el área materialista, el realismo si bien
tiene un enfoque de investigación científica en antropología y sociología, da
prioridad a las condiciones materiales en cuanto a la explicación sobre las
causas de la diferencias y similitudes socioculturales.
Centra firmemente su atención en las relaciones de producción, en el observar, en las cosas y en lo tangible. Lo podemos ver a través de la materia, del soporte, de las formas, de las relaciones industriales que llevan a construir ese objeto-material determinado.
El realismo explica el quehacer artístico a través del cambio
de producción, como si el arte reflejara a través de lo objetos o situaciones
la realidad cotidiana. Si bien, su lectura puede ser más lenta y con más
asociaciones, el objeto en sí entrega la experiencia de la lectura.
El círculo de presión de una
situación analizada desde el materialismo se amplía, ya no está enfocada la
intención de mostrar el trabajo, sino aquello que se realiza y su contexto en
el espacio donde convive. Se puede apreciar como la tensión, ya no es solo
ejercida por parte de la sociedad o el ámbito del trabajo, sino que ahora esa
tensión se traslada, se transporta al interior de la casa, generando un nuevo
espacio de lectura para el realismo desde la visión materialista.
Se puede ver como este tema aparece
en el trabajo de Roger Garaudy, en su texto Materialismo Filosófico y Realismo
Artístico.
“La realidad exterior y la realidad
interior no pueden ser disociadas en el arte. Toda gran obra comporta dos
componentes, si intentamos separar uno de otro no quedará más que un
naturalismo fotográfico y pasivo en un polo y un subjetivismo fantástico.
Incapaz de establecer una comunicación humana con el público, con el otro. Lo
exterior decía Hegel, es la presión de lo interior, y recíprocamente”.
La obra de arte debe contar entonces, con los procesos económicos, y debe incorporarlos necesariamente, pero la estructura de ésta los desborda e instaura un orden de relaciones nuevo, por ejemplo, el orden de relaciones entre obras que se copian unas a otras o se enriquecen unas con otras.
Es así, como el realismo puede ser abordado desde estos dos escenarios diferentes. Donde todo lo relacionado con lo artístico tendrá mayor preponderancia, los cambios gestados en la sociedad y su vinculación con el ser humano, mientras que, desde el materialismo, se centrará más en lo tangible, en el objeto y su proceso.
Ambos entregan una información valiosa desde sus propios intereses. Tratando de retratar aquello que se ha manifestado en la realidad como un cambio profundo y cómo aquello a modificado formas de vida, pensamientos, creencias y sociedades.
Es evidente que el concepto del realismo es de gran interés
hoy en día, ya que por las diferentes situaciones y fracturas que se
experimenta como sociedad a nivel mundial, entrega mucho material para poder
trabajar y dejar a través del arte un registro de los momentos actuales a las
generaciones futuras, alejado de la incorporación de creencias o políticas
varias que vayan a desvirtuar lo que efectivamente se está vivenciando.
Pero, más allá de asociar todo esto a un nivel macro y
centrando la atención en nuestro país, por supuesto que también se hace muy
interesante y necesario que el realismo tome diferentes facetas artísticas para
poder plasmar lo que está aconteciendo.
El gran desafío que debe siempre sortear el realismo,
independiente desde donde se analice, es el alejamiento constante del
pensamiento o ideología política, religiosa u otra que quiera ingresar para
teñir la realidad y mostrarla de acuerdo a sus patrones ya establecidos.
Precisamente este reto, es lo que lo hace tan interesante como obra. Tiene
aquella rebeldía de mostrar lo más cercano a lo verídico, despojándose de
pretensiones y aspiraciones sociales y/o políticas. Siendo el mejor registro
para retratar el devenir de una sociedad en transición.
