El arte narciso es uno de aquellos conceptos que llaman la atención de estudiar y profundizar, para comprender cuándo el artista logra cruzar ese delgado límite desde un realismo ya establecido, para materializarse en narcisismo puro.
Algo debe haber ocurrido en la
mente, percepción o análisis del momento, para que se haya producido este
cambio radical. Uno de los acontecimientos que ayudó a sostener y desarrollar
este concepto en el arte fue el ingreso de la fotografía. Ella entregó algo que
el ojo humano no lograba ver, pero también entregó el proceso de su creación. Tal
como lo presentó Daguerre a la Academia de Ciencia de París en 1839. “El
daguerrotipo no es solo un instrumento que sirve para dibujar la naturaleza, le
da el poder de reproducirse a sí misma”
Esta frase, vislumbra la base
para poder definir el narcisismo en el arte. Poniendo énfasis en la importancia
de reproducirse o crearse a sí misma. En estas palabras es donde radica la
esencia del narcisismo y es precisamente aquello que ayuda a comprenderlo, no
solo como un hecho aislado de “mostrarse”, sino como un estado de creación
constante.
Con esto, podemos comprender que mientras más se acorte la distancia entre la praxis y la poesis se pierde realismo, o en su defecto, mientras más se vaya perdiendo el tema y la forma, el arte que se está creando se estará acercando inevitablemente al narcicismo.
Tal como lo menciona, Rosalind
Krauss en su texto El Impresionismo, el narcisismo de la luz, “Es proyectar
sobre la materia la ilusión por la cual los objetos que ella forma pueden
calificar y definir su propia materialidad y pueden por una extraña especie de
estesis, reflejar como un espejo la consciencia humana que los observa”.
Esta cita muestra la importancia
del narcisismo en la persona que lo observa, ya que lo hace cuestionar aquello
que ve, pero por sobre todo lo vuelve sensible, le entrega una condición de
abertura, permeabilidad o porosidad a dicho sujeto en relación al contexto en
el que está inmerso.
Un buen ejemplo, es la obra del artista surcoreano, Nam June Paik y su instalación videoarte “An image on TV Buddha” 1976, algo que replicó
posteriormente con otras presentaciones y accesorios.
En la fotografía se puede apreciar como el artista emplea simples monitores de video y cámaras junto con un elemento escultórico adicional. En la imagen encontramos una estatua de Buda que se sitúa frente a un video monitor, que captura la imagen viva de la escultura y del espacio detrás de él.
La pantalla de televisión funciona a modo de espejo de este personaje, quedando estatua e imagen reflejadas de manera permanente.
Y es aquí donde se produce el análisis, ya que no sabemos con certeza la interrelación de estos elementos, su composición hace que la distancia entre la forma y el tema se vaya diluyendo y finalmente no se logra leer si la estatua de Buda está siendo grabada, o se está reflejando en la pantalla de la televisión, está observando lo que hay detrás de la imagen, o tal vez la obra es solo lo que logra grabar la cámara o la intervención de otros tras la escultura…. Y así podríamos extraer un sinfín de lecturas.
Por qué sucedió esto? Porque,
cuando el tema se trata de la forma o cuando se pierde el tema en sí, es cuando
aparece el narcisismo, evidenciando todo el proceso.
La obra en sí como registro
fotográfico del todo, puede identificarse muy bien con la frase de Krauss para
explicar una definición del concepto.
“La idea de la naturaleza reproduciéndose a si misma mediante un acto interno de contemplación, sugiere la imagen de un narcisismo fundamental”.
Con lo presentado en este ensayo,
se puede integrar un valor importante al concepto de narcisismo en el ámbito
artístico, pues el hecho de analizar la terminología bajo textos especializados
en este tema, reduce el pensamiento comúnmente relacionado con lo autorreferente
como algo primordial, y puede vincularse
con aquellas evidencias del proceso de la obra presentada y como ésta se va
construyendo en el momento, sustentándose y se va refugiando en sí misma.
