El diseño y el arte en la actualidad están cada vez más
compenetrados, tanto que llega a un punto en que todo se amalgama y finalmente
se reduce su término a obras de arte. Esto lo ha potenciado la tecnología, la
necesidad imperiosa de consumir todo aquello que se aproxima a nosotros, como
la falta de profundizar en el análisis de lo que vemos.
Sin embargo, Josef Albers en el siglo pasado, ayudó a generar
un pensamiento crítico frente a esta temática, donde incluía en sus análisis,
conceptos como materiales, forma, economía y que fue la base para programas de
educación artística de ese período. Diferenciando entre sus postulados, la gran
brecha de la dualidad entre diseño y arte.
Albers, manifestaba lo innecesario de sumar cosas a las cosas
u objetos, porque solamente cumplían el rol de ornamentar, algo que caracteriza
en gran parte al diseño. Con este hecho, no solo no habría economía, si no que
se anulaba la expresión del material para que se comunicara a través de su
forma.
Así lo explica en su libro Medios Mínimos, Efectos Máximos; “Este trabajo de taller se contrapone conscientemente a la enseñanza de taller propia de una escuela laboral, donde se trata de “inculcar” la destreza manual. Cuando algo se carpintea, se encuaderna, se corta, cuando algo se cierra y se cepilla, o cuando se lima y repuja y encola, queda improductivo. Porque solo le sale al encuentro el impulso del quehacer y no la necesidad de configuración”
La forma económica de “servir” para que se exprese dicho material, no tiene relación directa con la idea del dinero, si no que también se aplica a la economía de trabajo. Y es justo en este punto, donde los conceptos y formas empiezan a rozar con la ruptura o quiebre de la metáfora. Ya no se exige que la obra exprese algo, un pensamiento, una emoción, una historia, el mundo interno del artista. Es dejar que el objeto comunique su relación intrínseca, de aquello que se compone con el entorno.
Entonces, se puede entender que la creación, cuando aparece, pierde belleza con la intervención innecesaria del artista o creador. Sobre este asunto, su esposa Anni Albers menciona en su libro Diseñar & El material como metáfora & Arte Una Constante, “Procuramos la belleza añadiendo cualidades como el color, texturas, proporciones u ornamentación, pero la belleza no es un apéndice. Cuando se desarrolla libre de condiciones de utilidad sobrepasa como arte, todo el otro trabajo que hacemos”
Para comprender mejor y llevar estas palabras a ejemplos
reales, podemos hacer referencia a la obra de Fred Sandback, escultor
estadounidense, la cual no deja de sorprender, con su elegante sencillez y su
radical transformación de la línea en escultura.
“Construcciones verticales” de 1987, muestra como la línea
sirve de declaración, de autoafirmación y delimitación del espacio por sí sola,
sin mayor intervención.
Fred Sandback- “Construcciones verticales” de 1987
Fred Sandback- “Construcciones verticales” de 1987
Mientras que en contraposición al trabajo de Sandback, está la serie de esculturas (cubos) de Luis Medina. Pintor y escultor español, quien decide ingresar más información de la que pertenece a la materia. Reflejando en su trabajo una expresión de su propio proceso como artista. La decoración, lo innecesario, ayuda a limitar a que el material surja de manera espontánea. Haciendo prevalecer la subjetividad en favor de su idea y no poniéndola al servicio de los componentes.
A través de esta comparación entre uno y otro artista, se
puede apreciar la confrontación entre el diseño y el arte, desde la visión
Albersiana.
Serie de esculturas (cubos) de Luis Medina. Pintor y Escultor Español
El pensamiento rupturista de Albers y de todos quienes siguieron este tipo de ideas, ayudó a cimentar un valor importante, para que los componentes a utilizar en diferentes creaciones artísticas, tuviesen la oportunidad de mostrarse e interactuar de manera más natural con su entorno.
Así como también ayudó al artista a ubicarse en otro rol, alejándolo de la creencia de comprender el arte como un simple depósito de ideas o de imágenes psicológicas.
Personalmente, las diferentes lecturas frente a este tema me
han ayudado a soltar aquella presión innecesaria de “crear”, crear desde el
interior y con sentido. Para poder situarme al servicio de aquello que he
seleccionado, sea lo que sea, y sorprenderme con todo lo que tiene para
entregar a este mundo.
Por cierto, que también se abre todo un campo grande de
experimentación, alejado de la crítica tradicional y de falsa
expectativas.
Si esto sucede en mi comprensión bastante moderna de las
cosas, imagino cómo debe haber afectado a los contemporáneos de Albers, al
momento de destruir aquello que se venía replicando por siglos y siglos.
Si bien, se logra entender la diferencia radical entre uno y
otro (Arte y Diseño), El aporte más relevante que se puede desprender de sus
páginas, es dar el real valor e importancia a aquello con lo que comúnmente
trabajamos y no dejarlo rezagado a un segundo plano.
Concluyo citando a A. Albers “Entre estos dos polos, los
grados de habilidad para dar forma al material pueden hallar su lugar. Pero
mientras más nos acerquemos a la libre exploración, mayor visión precisamos y
mayor será nuestra percepción”
Anamar Zúñiga