miércoles, 12 de enero de 2022

La propuesta pictórica de Gil de Castro y el retrato de una sociedad naciente

Gil de Castro es aquel pintor que está en el momento exacto de un cambio profundo de la sociedad, uniendo o produciendo este nexo entre aquello que se vivía y el cambio que se estaba gestando. Eso se ve reflejado en su obra, la cual está repleta de interpretaciones y deducciones, ya que tiene aspectos que se contraponen en la lectura.

Citando a Galaz e Ivelic en La pintura en Chile desde la Colonia hasta 1981, “este artista entendió que entre ambas épocas no había ruptura sino encuentro, y que era perfectamente posible conciliar una técnica cuyo aprendizaje había realizado en los marcos del espíritu colonial”.

Es así como podemos apreciar cuadros en los que su pintura se puede ver más bien rudimentaria, escaso dominio de la perspectiva, desproporción, en contraposición con pinturas donde destaca la cualidad del color en los objetos, en las telas, el trabajo expresivo de los detalles y la incorporación de línea que tanto lo caracteriza. Dejando al espectador con la sensación que aquello que se puede apreciar como un error o una falta de técnica o conocimiento en primera instancia, es algo que pudiese ser perfectamente proposital por parte del autor.

En relación a este tema, he seleccionado el cuadro, Don Ramón Martínez de Luco y Caldesa y su hijo Don José Fabián (1819). En el podemos apreciar la precisión en las texturas de las telas de fondo, de las vestimentas, el brillo en la mirada de los retratados y la incorporación de un objeto en miniatura realizado con gran detalle, versus la rigidez de sus modelos y la poca simetría en sus composiciones. Todo convive en un mismo espacio. 


Comprendiendo lo interesante de la época en la que se encuentra Gil de Castro realizando su labor, es sugerente analizar si en esta mezcla inherente estaba su propuesta personal de los acontecimientos, su visión de lo que sucedía.

En este mismo cuadro podemos observar precisamente aquello, en el detalle del objeto que tiene el niño retratado en su mano. Se logra identificar un pequeño mono con navaja que está frente a un espejo, entregando un potente mensaje sobre el cambio a nivel social que se estaba produciendo en ese momento.

Esto muestra como el autor expresa su visión personal de aquello que está aconteciendo, ingresándola de una forma atrevida, algo que no sucedía de forma muy reiterativa en otros cuadros de la época. Los cuales más allá de incorporar el análisis del autor, solamente se limitaban a retratar lo que se encargaba.

Como ejemplo para este caso, he seleccionado la obra de Vicente Albán, donde podemos ver claramente como se busca resaltar y exaltar a la clase de la alta sociedad, sin ningún mensaje oculto propio frente a esta situación.


 


Pero si estamos en un período donde aún todo se está entrelazando y eso también se ve en la pintura. Entonces podemos comprender que no todo el trabajo de este autor estuvo orientado a ingresar su crítica personal, sino que también se dedicó a realizar exactamente lo que solicitaban.

Es así, como recopilando diferentes retratos de mujeres que pintó Gil de Castro, se logra apreciar un patrón o plantilla donde va insertando a la persona en un todo ya creado. No hay una crítica de por medio o algún detalle que entregue una segunda lectura. Simplemente está la persona en su rol dentro de la nueva sociedad que se está formando.

Como menciona José Manuel Martínez en su texto, Gil de Castro estuvo aquí, una sociedad en tiempos de cambio “Es un período muy intenso en su trabajo de retratista, donde testimonió este cambio en la concepción del súbdito al de ciudadano, lo que no solo determinó una revolución en las concepciones políticas y jurídicas”





Con esta contraposición constante en sus trabajos, por supuesto que su obra en la actualidad causa un interés más allá de los simplemente histórico. Está la necesidad de poder dilucidar desde diferentes áreas cómo este personaje afrontó la pintura, su rol como artista y retratista desde el momento de transición del territorio, para así tener una mejor comprensión de su desarrollo pictórico.

 

 

Anamar Zúñiga